JORNADA EN RECUERDO DEL CARDENAL QUEVEDO». en el 200 aniversario de su fallecimiento.

El Liceo de Ourense ha organizado para la tarde del martes, 13 de noviembre una JORNADA EN RECUERDO DEL CARDENAL QUEVEDO». en el 200 aniversario de su fallecimiento.  La jornada se inició a las 18.30 horas, en S.I. CATEDRAL OURENSE, con una VISITA dirigida por D. MIGUEL ANGEL GONZÁLEZ GARCÍA, con un nutrido numero de liceistas y ourensanos que no perdieron detalle de las detalladas explicaciones.

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Y posteriormente a a las  20.15 horas. , en el Salón Noble Liceo, la magistral CONFERENCIA DE  D. MIGUEL ANGEL GONZÁLEZ GARCÍA con el título: «Nos quiso y le quisimos:  Don Pedro de Quevedo Cardenal y Obispo de Ourense en el bicentenario de su muerte (1818-2018), un respaso por la vida del Cardenal Quevedo.

 «D. Pedro de Alcántara Benito Antonio de Quevedo y Quintano (Villanueva del Fresno, Badajoz, 12 de enero de 1736 – Orense, 28 de marzo de 1818) fue uno de los eclesiásticos más relevantes de España en el cambio de los siglos XVIII al XIX1 . Sus padres pertenecían a la pequeña nobleza local extremeña. En 1754 opositó y ganó una beca en el colegio de Cuenca en Salamanca, iniciando así una brillante carrera eclesiástica que le llevaría a licenciarse en teología en Ávila, a opositar a la canonjía magistral de Badajoz (1755) y a ganar la lectoría de Zamora (1756) de la que tomó posesión en mayo de 1757. Ordenado sacerdote en 1760, fue elegido magistral de Salamanca por oposición, graduándose en Leyes en su universidad. Ocupaba el cargo de Vicecanciller cuando fue propuesto como obispo de Orense, pero tardó tiempo en aceptar. El obispado de Orense le ocupó prioritariamente, renunciando a otros honores como el arzobispado de Sevilla en dos ocasiones (1776, 1814) y el cargo de Inquisidor General (1783). En Orense realizó una extensa labor pastoral, fundando el hospicio, el hospital de San Roque, el colegio de las Mercedes para niñas y el Seminario Diocesano de San Fernando (1803) en los edificios que habían ocupado los Jesuitas. En este destino se destacó por acoger entre 1789 y 1792 a numerosos eclesiásticos franceses de los expulsados y perseguidos tras la Revolución. Reconocido y respetado, a partir de 1808 alcanzó una efímera gloria política.

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